HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ayer en el río con el perro.. sentí algo mágico... era el atardecer... me aparté del paseo y me senté en una piedra... y había un reflejo mágico sobre el agua... ese color de Mercurio... y el reflejo de los árboles y de qué sé yo, daba la sensación de que había unas escaleras que se metían al interior del río. Yo me quedé allí hipnotizada sientiendo que estaba bajando esas escaleras. Todo se volvió profundamente hermoso.. y se me metió un silencio muy dentro, un silencio que transformaba el color de la triste ciudad, en una ciudad onírica.. como si yo me hubiera metido por una grieta y hubiera cambiado la noción del espacio.  Luego caminé poseida y enamorada. Muy lejos de todo. Y ya no escuchaba el sonido de los coches, como si el sonido de los colores lo acallara.

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