HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ayer estuve escribiendo en el río.. una especie de mapa.. de los lugares a los que he ido llegando desde el Silencio... los lugares que tenían cabos sueltos, los lugares que deberían bailar sobre el fuego para poder comprender el lenguaje de los árboles.  He sentido mis resistencias, la costra de mis heridas, sacando sus escudos y sus espadas. Los lugares del vicio... yo he sido viciosa de muchas cosas, del vino y del hash, de relaciones de trapecista a punto de morir, de abuso y acuse de tango garrapateado, de excesos de excesos barriendo el callejón con aguja de fuego y el hambre. De mi rabia, de mi amor, de mi pereza, de mi escepticismo, de mi necesidad del Imposible, de mis sueños y de mis desesperanzas. He sido jodidamente apasionada.. con ese hueco que daba el éxtasis y la angustia, el espanto y el orgasmo.  He tomado muchas veces el camino más rápido, subida a los hombros de un actor y vendedor de humo.  Eso deja dentro de mí a veces un juego de la carcoma y el póker.  Se me mete dentro el síndrome del huracán y la cucaracha y me torno imprevisible y loca. Ese algo que hay en mí víscera... me ha pegado muchas veces a las luces hipnóticas del infierno sobre los claveles. Yo sé que algo oscuro hay en ese instinto que a veces me hace actuar como un animal y ensucia el Silencio. Ese algo me une al ego... al yo, a lo que me ata desde el ombligo a vete saber qué rayo. Y aunque allí, todo es inestable y lleno de desfiladeros, allí también hay una llave que me descubra el animal que vive en mi pecho.. y el que ha estado tantos años maldiciendo dentro de un ataúd.

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