HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ayer me lavé la piel con naranja y con sal. Todo ahora es más tranquilo y desapegado. A veces me quedo mirando por la ventana, completamente en paz, sin sonidos ni verbos en el hambre del pensamiento... y no es que sea feliz, la felicidad tal vez implica un movimiento y música, es otra cosa, me hallo como la caña de azúcar olvidada en el monte. Ya no estoy ansiosa por el poema. Me he dado cuenta que la escritura, está entre la vida y la muerte, impulsada por la sed y la sombra y el grito. Y en cambio en el silencio y en la naturaleza, la conciencia de lo ausente y de lo flotante, es mucho más profunda de lo que la escritura puede llegar. La escritura implica necesidad. Aunque también haya alquimia y placer y exorcismo. El silencio tiene al todo y la nada. A la vida, totalmente abierta, libre y navegante. Las palabras siempre están más bajas. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario