HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ayer pensé que en el centro de la tierra, no hay fuego, no hay agua. ni roca. Lo que hay es un pedacito de agujero negro.  Pensé que allá, la enana blanca armonizaba la respiración del planeta en la armonía con la inexistencia y con el Imposible. Y que la muerte... sea lo que sea... está dentro de cada molécula de un modo cuántico.
En mi otro viaje al éter.... yo sentía que los muertos me hablaban.... que movían mi mano y mi bolígrafo y me dictaban esos raros poemas.... he perdido aquellos cuadernos. En aquellos viajes, a través del humo del tabaco, sentía que la muerte fumaba en mi cuerpo un raro latido. Aquél viaje, duró unos meses. Desde noviembre hasta marzo, fue muy poderoso, luego en mayo se apagó desde el infierno y yo me destruí.  Aquél viaje.... ha permanecido en mí todo este tiempo. Ha sido un raro guía. Aunque yo no puedo usar del todo aquella información. Para empezar aquellos meses mi estado de conciencia era otro, al que no puedo acceder del todo desde donde estoy ahora. Tampoco quiero hacerlo. Aquello fue un exorcismo, un incendio de todo, en un enervante teatro, de dos mundos, apuñalados en éste, usándome como nitroglicerina y coleccionista de setas. Ahora tengo que unir todas las criaturas y elevarlas al Silencio. Aunque ha de estar también el inframundo y la madre datura, junto a la luz del mar.

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