HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Caímos en la marmita mágica. No fue sólo el hachís, ni el ácido. Fue el resplandor. Nos hicimos fuente de amanitas y de muertos, hermanas del diablo y del dios que custodiaba secretamente tu espanto y tu luz, debajo del espejo del lago. Moviendo el tiovivo de los exiliados que aguardaban a que estuvieras dispuesta a matarte. 
Nos quedamos colgados de la atracción de la flor prohibida.
Anduvimos en el pellejo de un payaso, jugando a los naipes con las pitonisas psicóticas y con las ratas. Perdimos muchas partidas y seguimos tragando y apostando fuego.
Fuimos los locos que mantuvimos la locura, a 200 metros bajo tierra, esperando el resplandor para traer la ouija de los lobos a los pechos de pachamama.
Fuimos los locos.. que regresamos disfrazados para vengar a los locos perdidos.
Fuimos la rata que aparecía en tus sueños para destruir tu historia y sacarte los ojos, y nos los sacamos..... Fuimos el veneno, la sombra, el corazón de la tortuga.
Hoy abrí los ojos a esa difunta, presa en el infierno de mi alma. Su mirada turbó para siempre tu beso capturando en la nada.... esas caracolas que abren entre mis piernas el escalofrío.

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