HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Dentro de un rato saldré a vagar por ahí con el perro. Nada tiene un significado asible a la razón, por eso todo vuelve a ser una danza de cojos puestos de peyote en las ruinas de babilonia. Yo no soy nadie. Pago mis balcones al barro y a la nada. Sufro mi desequilibrio, voy sin salvavidas, sin billete de vuelta, sin ahorros, a veces subo al cielo, a veces bajo al lugar donde los muertos echan maldiciones, y no hay casi diferencia, todo se mezcla sobre algo más complejo y más vehemente.. que hace de lencería a la crisálida de la noche. Envuelve en tu tirabuzón mi lágrima de cobalto... y allá, abre el pecho y saca la armadura, cae. Vuelve a la carga, un día cualquiera, renacido de motivos y de pellejos. Juega al póker y al teatro. Descubre cuando lo ha perdido todo, un pecho amigo mar adentro y acude. Un resplandor vuelve loco al quiere comprenderlo. Una vez que has ido allí, jamás regresas a la tierra como un ciudadano.
Ya no sé si me comen las algas.. o las cucarachas adheridas a los violines, cuando hablo de mi necesidad y salgo a cubierta quitándole el sitio a las ratas. Empujo. Me meto tus huesos en la vagina. Osó el imposible. Venzo contra la realidad.. juegos de opio. Y sigo.

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