HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Dentro de un rato... iré con el perro a buscar los destellos de los chopos y el amor de la luna, en la compañía de los que van pisando burbujas de Mercurio... cuando el frío te aparta de la tierra y de la voz. Nunca estamos solos, allá, encima y debajo, la nada susurra sus secretos y los duendes que dijeron que no existían, te besan mundos imposibles en el grito de los huesos. Nunca estoy sola... allá, en el incendio de la desolación, el viento de las metamorfosis, acaricia tambores y cantos de jabalí. Las hierbas y las rocas, saben lo que sientes. Y hablan. Si las quieres oir, debes saltar al vacío, como si le llevaras un pájaro a tu muerte. Y un beso.. a lo desconocido. Acuérdate que los locos ahora planean con sus violines vuelos al medio de la nada y clandestinamente se reunen los avasallados y los arlequines y aman los fusiles de las ballenas en la grieta de los mundos. Ahora... los niños-pájaro... traen con la noche.... la hoguera que destruirá el tic-tac de los que están envenenando nuestra tierra.

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