HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El día comienza todavía subconscientado por el perfume de los sueños. Por las preguntas sin resolver de la nada encamisada en tu traje de fuego. Ayer toqué el tambor y volví a llegar a un lugar mágico... creí comprender muchas zonas de mi conciencia. Fui consciente de la zona física de mi cerebro que enviaba la resistencia... Lo invasivo y el nudo. Y sentí que lo transformaba. Que me elevaba o que me hundía en un estado más profundo. Cuando dejé de tocar, sentí que a la mitad flotaba y mis manos estaban llenas de hormigueos como eléctricos.  Sentí que la energia me recorría. E hice una especie de brujería.. respecto a las zonas sociales que suelen generar oscuridad...  yo respiraba y tomaba el Silencio de cualquiera con el que me cruzara y al expirar les enviaba el Silencio.. ninguna palabra, ninguna toxicidad del ego y de las jaulas ni del ruido ni de los oscuros intereses de lo  humano. Sentí una ebriedad con el Silencio... aunque me doy cuenta que todavía cuando llego a esos lugares, no me sé quedar mucho rato... me entra un nervio como si tengo que hacer algo... una prisa... y eso me hace abandonar el trance. Esa sensación del infinito y la detención del tiempo, todavía no es completa. Alguna vez en mi adolescencia con la yerba sí que me iba para allá, con más impetú. Pero ahora hay un caracter de introspección y de ir pasito a pasito abriendo ventanas.

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