HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El lunes volveré a la soledad y a la montaña. Quiero encontrar otros instrumentos.. otras ondas vibratorias.. para descubrir otros perfumes y barcos, en el viaje del desapego y la avalancha. Me doy cuenta que lo único aquí que impone la necesidad de andar es la muerte. Todo lo otro es vacuo. He de hablar con la muerte para que ella sea mi consejera. Cuando se deja de temer a la muerte, uno se hace libre y desaparecen todos los otros miedos. Cuando se busca su comprensión y su mirada y su grito, entre la tierra árida y desolada, cuando los armadillos buscan sangre y los árboles desplegan sus pasos. Me doy cuenta, que lo único que tengo qué hacer... es vivir... y escribir.. o pintar.. o jugar con otras creaciones. Para mover de sitio los escalofríos, para bailar. Y comprender lo que hay detrás, cuando el yo desaparece.
Mi camino es solitario. No sé si algún día será de otra manera. Pero ahora mi guía y mi fuerza, es esta soledad.
Me he hecho vegetariana, y también evito la leche.. y otros productos derivados. Me he vuelto más esencial, con lo desnudo, más desnuda y desapegada, con lo exterior. Miro con distancia el curso de la humanidad,  aunque me hieren los avasallados y me llenan de rabia los hipócritas y capitalistas codiciosos.. que están destruyendo la tierra y la dignidad de los pueblos. Esto me provoca la conciencia. Pero no determino mi paso en lo colectivo, porque siempre he sido jodidamente marginal entre la gente. He sido atraida al éter. Y acá está mi senda.

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