HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Esa melancolía.. cubriendo anegadas plazas en risas-fusil de los taciturnos bailando sin tenerse en pie el absolutismo del olvido, ensangrentando tus cajones con peonzas de medusas. Cuando todo fue para la deriva.. y en ella, a la mitad fusilados...creimos convertirnos en peces. Y ese dolor... dejándonos contra la espada como una pared de todos los gritos de los siglos... dando vueltas de cuchillo y de mandrágora en el crepúsculo.... y tus epístolas, tocando los cráneos debajo de mi cama, mientras perdemos todos los verbos haciendo hoyos en las nubes.
Esto es el desierto. Envuelve tu esperanza en el grito del vudú.. y quémate con el frío sobre el salto a la nada. No hay ninguna otra salida. Todo es y no es. Vale madre en el antro con el whisky cayendo del bolsillo como Babilonia muerta. Y esa cruz dibujada en tu frente... frotando piedras hacia el fuego que desate el llanto de las crisálidas. 
Tus pesquisas, eran mercaderes negociando con las cicutas.
Yo era la asesinada en tus sueños de vapor llevando a la ruina todos los chiringos. 
Cuando la luna dio otra oportonidad, no se me ocurrió nada qué pedirla.

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