HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Está lloviendo. Me he despertado inquieta. No sé qué he estado sintiendo estos días, pero no es el camino del poema. No es el camino del fuego. Me he sugestionado por una urgencia espiritual, por un desconocimiento y falta de clavijas sujetando el lienzo en la pared y evitando que nos caiga encima esa tumba de flores. No es algo racional. No es el camino de la poesía. Es la apertura a todo tipo de fantasías y creencias... que quitan la fuerza del verbo y del acto. Al menos por ahora lo siento así. Ayer en el ensueño empecé a sentir muy cerca a las tortugas y a verlas... incluso me sentí una tortuga nadando en la mar.. y me vi a mí misma como una tortuga y luego vi un lobo negro... flotando en mi habitación. Sé que esas visiones las puedo provocar de algún modo cuando entro en trance, yo las busco, busco lo extraordinario y mi mente me lo da. Pero si me obsesiono con ellas, me volveré loca, perderé mi capacidad racional y el hechizo de la escritura y daré pie a creencias de todo tipo. He estado leyendo a Carlos Castaneda otra vez... y sea lo que sea lo que yo busco, ha de ser sólo mío, ha de pertenecer a mi isla, ha de nacer de ella, ha de ser un camino ebriamente solitario. No sugestionarme por las historias de nadie más. No lo volveré a leer.  No creer en absolutamente nada que no me conmueva con volcanes o con hielo.  y que sea mío. Sino me volveré idiota.

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