HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Estoy hilando... escalofríos... sensaciones extremadas en los poros de la cigüeña cuando viene el hambre. Estoy como una ola, viéndote partir cuando la orilla abre sus piernas y arranca los barcos del fuego hacia el infinito. He traicionado al verbo. Soy feliz como un pato sintiendo mundos imposibles al quemar el vino en las vulvas de la noche que se recuesta sobre tu sueño como la madre que cuidará todas tus traiciones. Tengo hoy otro rostro... fundido en el resplandor de lo que exilia la vocecita de la roca cuando tenemos frío. Voy hacia mi casa. Siento muy cerca la muerte reviviendo el brillo clandestino de lo desconocido, queriendo otra vez besar alas en nuestra espalda llena de quemaduras.

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