HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Estuve por ahí... en la introspección, en la música, la belleza y el espanto... a ratos me sentía flotante, a arrullos de la flor del paraiso, y a ratos me sentía vagando en el desierto. Abstraida... hipnotizada por la hierba y las hojas. Luego empezó a llover.. y sentí una especie de sacramento con la lluvia.. Y sentí muy distinto el pueblo a lo lejos, muy distinta la sombra de mi paso... los tonos y la rugosidad cuando volvía ya a casa.. de esas casas y la carretera, me parecieron algo irreales, detenidas en el agujero del tiempo. Y al llegar a casa.. me quedé sentada en el patio bajo la galería.. y tuve muchos recuerdos... de mis abuelos, del Thor, de mi pasado, del hachís cuando lo fumaba en ese mismo sillón... y hacía frío y también llovia... y al mirar los árboles que ya estaban allí antes y un no sé qué, sentí que todos esos espíritus seguían tocando música, aunque ahora el patio... parece el de una casa en ruinas... todas las hojas que tiró el otoño, siguen en el suelo.. y hay muchas hierbas y plantas que han crecido espontánea y salvajemente y que no pienso cortar... Fui muy feliz en ésta casa... y hoy tuve un sentimiento de amor a sus metáforas.. aquí me ocurrieron historias muy surrealistas... y tuve ebrias visiones de lo imposible... fui feliz con mis abuelos, ellos vivían en la escasez, su sencillez y su no saber nada del s.XXI y de la sociedad, hacían posible una burbuja donde comíamos mandarinas y escuchábamos a los fantasmas tocar con los huesos la carne cruda del horizonte. Ellos tenían una vida pegada al instante... y eso me ayudaba a conocer las canciones.
Ahora ha empezado medio a nevar...  pero muy lluviosamente...

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