HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ha salido el sol por la montaña, una hora antes que en diciembre. Bostezan los juncos.. tu lágrima de papel... en mi ausente palabra vuelta hacia tu noche como el olvido. Todo es raro. Tengo una pena vieja, como de hace mil años, debajo de una piedra tallada donde se suicidó una flor. Y sin embargo no puedo pararme, ni conceder a la certeza ni a la duda, ni a la tierra ni al cielo. La soledad desentierra pestañas de elefante en una grieta de barro donde te perdí para siempre tocando tambores en las alcantarillas. Fuimos tantas desgracias buceando lapiceros en el infierno para dibujar un pájaro de madera y salvia donde el hueco nos estaba tirando 500 metros bajo tierra.
Acá.... las aceras tambalean tu baile de dados en la mesa del peyote, y aprietan en mi desesperanza un raro pacto con la fe. Todo vuela... vagamos en medio de ninguna parte. hacia algo incognoscible. Y el amor es una cena de plantas alucinógenas donde el río toca pututus y tus ojos se llenan de resina de pino mientras yo bostezo los huesos que me partí en el callejón. Cada vez todo es más raro. No hay ninguna boca, donde poner a dormir el grito y besar la mar. Estamos demasiado lejos de ese lugar donde se cruzan dos caminantes y compartes las alas de murciélago y el pan. Acá, estremezco todo lo que no está y lo que trae el viento... en  una paradoja que le pone cuernos a las manchas de sombra de tu casa vacía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario