HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hay un paisaje fascinante, el monte tiene el color de esas piedras de granito de costa da morte.... cuando llovía, cuando la espuma las atravesaba y empapadas gaviotas cantaban la aurora boreal. Y la niebla cae... como si los lobos y los zorros estuvieran cantando en las profundidades del bosque.
Ayer vi unos pájaros... no sé si eran halcones o águilas.. me sentí conmovida de forma abstracta, hipnotizada.. y uno de ellos vino volando alto, pero justo encima de mí. Parecían halcones... pero cantaban como cuervos.. se oían a los cuervos... y uno de esos inmensos pájaros era completamente negro.
Hoy tengo que ir a la ciudad a mover los relojes del capitán garfio. Tengo algo de espanto de ir allí... y el horrible olor de los tubos de escape, el ruido, el ruido atronador de la muerte.  Acá... he estado mucho en el monte... en lugares dónde no llegaban demasiado los olores de la muerte. Tocando hierba, comiendo nieve, besando árboles. Pero en la ciudad... la muerte está en todos los sitios. 
Tengo la sensación de que he de hacer un largo viaje... tal vez al Amazonas.. tal vez a África a buscar a los Khoikhois. Tengo que hacerlo antes de morir.

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