HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hay una atmósfera cambiante.. viene como un hilo de sangre del cuerno de rinoceronte al lago, como perlas de ostra haciendo de crisálidas del mar cuando la luna llena embiste lo incognoscible. Yo no debo entrar a ella, como se busca una respuesta. Porque entonces mi razón y mi necesidad cognitiva, generará la quimera o el delirio. Quiero decir que no puedo saberla, con la palabra. Ni darla una arquitectura que me haga su religión ni su seguidora, si su destino.. Debo jugar. Entrar como un pentagrama amargo en la miel del pintor loco y bailar absenta por los huesos.  Si oso el conocimiento en lo incognoscible, me volveré creyente, dogmática, y esclava de mí misma y de la jaula del limitado conocimiento humao. Y acabaré desarrallando delirios para que todo encaje. Lo sé, porque eso mismo hice en mi pasado, cuando me poseyeron las sirenas de ese fulgor. 
Tengo que mantener medio de mi cuerpo, en el nihilismo y en la nada. Y el otro medio con las tortugas y las aves del fuego. Sin darle nada de mi a ninguno de esos mundos, sólo el beso de la música. 
Mi ley, es que no debo tomarme en serio, ni a mí, ni a nada ni creer en ninguna ley.  Si me tomo en serio, acabaré o en el manicomio o en la sequía de los terráqueos y los viejos. 
Tampoco debo obsesionarme por seguir sientiendo el fulgor y por codiciarlo, porque sino crearé en mí misma paraisos artificiales que me llevaran a la alucinación y al mundo del humo. Si fuerzo el candor, se me mostrarán criaturas cenizas, fantasmas de mi yo, demonios e hijos bastardos y homicidas del complejo retroactivo de mi razón. Lo sé, porque en el pasado también lo hice.

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