HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He abandonado de momento los videopoemas.. quiero esperar a sentir el latido para abrirlos y verticalizar la atmósfera al tranformar el enfoque y la pared y gatillo que ensangrenta sus distancias. Ahora estoy en otro sitio.... mi palabra también me rasguña desde otro espacio, con tus manos de madera mojada amamantando un piano del éxodo en el grito vagabundo de esa soledad en la que se sujetan los hilos de fuego que nos atan y desatan de la música.
Amo la vida. Aunque ando sin sujección. La soledad hechicera es mucho más vehemente que la idea de un oficio o un fundamento que agasajar al pensamiento y al sentimiento. Sombreo con sangre de tiza y colibrí lo que se escapa de mi interpretación cuando es la hora de los pozos. Las orillas siempre jugaron al gato y al ratón con mi espanto. Y el hueso del carnero... hizo hora solar.. cuando no quedaba nada a lo que asirse. Ya no hay diferencias gramaticales entre la locura y la cordura. Y el amor es igual con una oruga, el viento y la nada... que con un ser humano.  Hemos sido arpón y desconsuelo de la imposición del blues cuando había que secarse los huesos dentro de la nieve. Ya no tengo ni idea de lo que es la poesía ni la literatura respecto a mis respectos, a mis sombras o a mis ausencias. Llego a todo, como una oquedad.. me remuevo pasión de lluvia y de polvo, y todo me es un apasionamiento y una pérdida. Soy desafectada de mis viejas guerras y tornillos en la sien cuando Franquestein meaba con sangre tu amor en mi cuerpo.  Somos el ismo del alcohol y de lo desaparecido. No soy participio del amor de nadie, no seré la dama, ni el camino en el que acaban los caminos de nadie, ni aliento, ni guitarra, ni vientre, que aloje la vida de nadie. Yo vine de otro sitio. Yo no seré papel que escriba tus credenciales ni rellene el formulario, ni cotice a la seguridad social, no seré contribuyente ni testigo ni cómplice de nada de lo que ocurra en la sociedad. Yo vine poseida por el abstracto, hambrienta de enterrarme en la luna. Y sólo he sabido caminar hacia allá.

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