HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He echado de menos al abuelo, un rato cuando jugaba con el perro... Todo es raro. Todos nos salimos despedidos hacia lo inabarcable y dejamos acá, un cuerpo congelado, pero no somos piedra, somos agua y gritos del carbonífero, somos abono de lo incierto, puñal y despedida. Apenas la hierba acaricia nuestros abismos. El ocaso que mece escaleras de glaciares donde al final la vieja del fuego sopla pájaros articulados por el grito.
No sé para qué tanto sufrimiento en la tierra. No sé qué semilla nace de él, que macabra evolución, qué coño dentro de esa monstruosidad de lo vivo. No sé qué alimenta la sangre derramada... los gritos de agonía y de hambre, las mutilaciones, los mataderos, el crímen, la ambición. No sé... pero hay sangre derramada desde que hay hambre y hay hambre y muerte desde que hay sexo, las primeras células eran eternas. Hagas lo que hagas aquí, no puedes vivir en paz... porque hay muchas personas que no pueden vivir y sufren la injusticia y los yugos de los carniceros capitalistas y estamos destruyendo la naturaleza..  No se puede vivir en paz, cuando el mundo está lleno de guerra y de mal e infamia e injusticia. Eso sería ser ciego e indiferente.

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