HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado algo oscura antes. No lo entendía bien. Algo en mi hueso se prevarica de andenes y cementerios cuando tienen sed mis ojos. Y al otro lado tu papel ovilla caracolas desaparecidas en la autopsia de esa luz sobre las orquídeas. Yo recojo la mesa... los gusanos suben por mis dedos tocan locos tu acordeón. Y en el invierno me cubro con restos de alcohol para amarte todavía donde ninguno de los dos hemos llegado.
Sólo hay un camino... el del fuego. Al lado la muerte envía las únicas palabras que empujarán al imposible con el pecho abierto al llanto de la tierra, a los monstruos que antes que surgieran las palabras ya habían masticado tus restos entre las rocas que no se dejaron nunca ver. Abrir la lápida, sacarse la tierra de encima, y volar.

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