HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado ausente.... jugando con el perro... tocando el tambor... hablando con fantasmas de tortuga, con el embargo del absurdo sobre tus jardines de tiza y de opio. Desconociéndolo todo. Sabiéndome en medio de ninguna parte buscando una puerta que no recuerdo... pero que sé que he perdido. Tengo ganas de pintar... de hacer otras cosas de musaraña-de piano, de caballos saltando sobre la mar cuando tu esquela está llena de pis de pirómanos.. y mamá lloraba en un rincón, tus años perdidos acuchillándote con alucinaciones la luz y las tinieblas. Está muy lejos el amor. Pero estamos por buen camino, porque ya no importa ningún punto cardinal, ni el arriba ni el abajo. Vamos a sombrajos de graznidos entre la sal. Con la casa vendida a la urraca. Con el corazón abierto de costillar el barro y la paja de tus silencios.  Como una flor cuando la pisotea la lluvia de plomo, encima de un valle, que es un coyote escondido. Y respiramos, como perdiendo 100km entre tu tumba y la mía.. y el sol sigue clavando sus ojos en el paraiso al que no llegaremos. Todo es muy raro. Jugabamos a los naipes con las hormigas. Lloramos papel tirado por el váter.. para ver si las liebres encienden esos leños donde yaces congelado entre huesos. Yo chupo la carne y escupo el insecto. Paso mucha sequía con el verbo y la vuelta de canto de ese tango retorcido.  Me anestesio y me empujo, sobre lo que tragó la arena. Ahí fuera las fichas de dominó se caen a plomo una tras otra, sobre las líneas de tu mano y destruyen todas las casas. Yo voy con los perros lo que he olvidado de las palabras y del tiempo.

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