HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado echada un rato.. y entré en ese lugar del ensueño.... tuve muchas respuestas en un monólogo que se fundía entre imágenes y explicaciones de mar e intensidad, sobre algo más profundo y que no era del todo parte de la palabra. Al abrir los ojos.. me retorcí con violencia y salí del ensueño, olvidé aquellas soluciones, al menos con la parte consciente-exteriorizada. Me quedé un instante mirando la pared... hay una zona llena de arañazos que hizo el perro... y con forma medio de jeroglífico, puse allí la yema de mi dedo, y pensé.. que yo tengo una zona oscura... y que si no estoy en armonía con ella, me destruyo,  pensé que yo no soy zen, yo no soy clara, yo tengo algo que aprendí en la noche, en el viaje con la yerba del diablo, en la pelea y aullido de mi adolescencia, en mis diálogos con los muertos, en la rabia y en la negativa... pensé que mi tonal era también sombrío... y que luchar por una luz que no viene entrañada en mi naturaleza es descuartizarme, es vivir coja, es vivir en guerra conmigo, censurada, muda, habitando un mundo que no es mi mundo....  pensé que en mi mística no sólo viven los pajaritos, yo no soy de paz hippie, ni de haz el amor y no la guerra... mi parte bondadosa muchas veces ha sido más enemiga mía que mi parte beligerante. Tengo que respetar a mi animal interior. Mi forma de acceder al conocimiento siempre ha sido desde el dolor y la oscuridad.. He bajado al fango muchas más veces de las que me sentí volar sobre el cielo.  Sé que hay una herida. Algo que aún que tengo que explotar para liberar mi espíritu. Algo que engendrar en el nacimiento de mi verbo.

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