HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado por ahí.. debajo del orbayo... allí me tranquilicé, me reconcilié con la vida... hay un lugar muy hermoso debajo de los chopos... un tronco muerto, caido en horizontal, donde me siento... y musgo y zarzales y hojas caidas y hierba recien nacida... al lado del río.. y al quedarme allí, me siento en un lugar mágico... donde las cromáticas de los líquenes y la naturaleza, el sonido del agua que no se detiene, los pájaros... me poseen en un silencio. He pensado que lo que necesito del amor, vive allí, que siempre vivió allí, silencioso dentro del viento.. ajeno a las historias del tener y perseguir de lo humano. Había un profundo olor de petricor e inmensidad. Y al abrir mis manos y sentir que la lluvia las mojaba y cai por mi rostro y por mi pelo, me sentí sanar, estar en casa. Hay muchas miradas en la mirada que se pone sobre el mismo árbol... la naturaleza a veces es desasosegante, como un desierto sin fin y a veces cobra el latido de todos los latidos. Observé ese cambio en los colores y en la intensidad al cambiar mis sentimientos. Por un instante sentí que todas las que había sido estaban viniendo hacia mi desde mi espalda... y que se fundían en el Instante presente y dejaban ya de traerme su equipaje y sus heridas.

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