HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado por el río. Feliz. Llovía y a ratos salió el arcoiris, uno muy grande y bajo... con nubes grises encima y cromáticas de fuego que se escurre.  Me senté en un viejo árbol caido y muerto... pero que está lleno de musgo y líquenes... y me quedé ausente mirando el río y los chopos... pensé en el amor perdido, en una manera de dejarlo todo en paz, junto al río que nunca se para. Lloré unos segundos y la lágrima se mezcló con la lluvia y el viento frío y la belleza que se agita en la montaña.  Jugué con el perro. Él se dedica a hacer hoyos y aa revolver la tierra... y a mí eso me gusta mucho porque se levanta un olor a petricor y a beso de topo que me arropa la desesperanza.  El perrito ya se está curando... ya no tiene casi tos... aunque por si acaso lo sequé con la toalla al llegar. El buzón no tenía ni una carta, ni siquiera de la mierda que mandan los de los recibos.   Di de comer a los gatos caallejeros, pensé que debería un día de estos barrer el patio... cuaando vivía el abuelo siempre estaba limpio.... ahora parece que es un nido de orugas y de murciélagos.

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