HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado por la vera del río.. metida en una zona diferente, a un paso del agua.. entre robles y el ocultamiento... he estado por ahí abisalmente y a la vez enamorada.  Sin entender demasiado, sintiendo con el poro del cuchillo. Suicida de un estremecimiento. De esos delirios de la soledad y el corazón congelado de la otredad removiendo en la tierra viejas raices cortadas por la noche, cuando tus huesos tocan esa serenata a la lluvia. Ha habido tantos cambios, tan radicalmente que todavía está mi sombra incendiada en el medio de la deriva..crotorando flores del exilio. No sé qué camino tomar. Pero quiero la vida. Echo de menos esa risa en el patio, levantando arboladas y trayendo el rubor de los jabalíes. Tal vez es la escritura y la mar. Defender la música. Defender los motivos de vivir. Allí en algún momento sentí que sólo era un fantasma y que pertenecía a la inexistencia. Y eso no es bueno. No puedo entregarme a no sé qué alaridos, sin salvar mi propio latido. Senti que debía defender mi felicidad...  aunque estuviera tan unida a la nada...

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