HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado tocando el tambor y viajando por extraños lugares donde todo cobraba un sentido efervescente. Mucho más lejos y dentro que las palabras. Ahora me voy al río con el perro. En el lugar donde estoy ahora no me sirven de mucho las nociones que tenía. Y tampoco puedo abarcar ni mantener en mi control y en mi idea de lo existido nada. Voy piando la rareza y lo desconocido. La muerte está dentro de mí. Y siento que también hay una grieta hacia el infinito.  Voy desarmada. Creo en el espíritu de las hierbas y de las rocas. Siento que me roza el corazón algo lejanísimo y me revuelve hacia una lágrima de salamandra y tambores del fondo del mar.

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