HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado tocando el tambor... cociné y comí un poco de arroz con verduras. Llueve. Estuve tumbada en el viejo sofá que hay en la galería, silenciosa, con el perro cerca, con toda la nada moviéndose con las gotas de agua en la salvia de la soledad. Recordé algunas cosas de mi niñez. Y me abracé llena de frío a un campo revuelto entre las olas. No nos podemos cansar. Todavía no. El amor no fue nunca conmigo. Yo sólo conocí el cabaret y el teatro, el orgasmo de whisky y de los hambrientos sin norte y sin futuro. Lo otro para mí siempre fue una telenovela.  Alguna vez sentí que estaba muy cerca, y sonó la muerte y volví a la distancia sobre la que se posan mis pasos, la que ha estado siempre dándome la mano.

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