HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado tocando el yembé. Para conectar con lo inefable. He acabado extenuada. Al principio buscaba el ritmo, el ritmo cósmico y de la naturaleza.... la música... Luego me cubrí con tierra mojada las manos y la cara. Y seguí mi propia entropía y dolor y felicidad y grieta y faro... como si el yembé hablara conmigo misma y a veces me golpeara y me insultara y a veces me empujara y me liberara.... En algún momento me sentí una africana. En algún momento sentí que estaba invocando a los caballos que vi con el estramonio... y a los espíritus.. Y me pregunté quién está muriendo ahora.. y toqué algo violento, como conectando con la venganza de los lobos... como un grito de guerra. Toqué muy fuerte, muy salvajemente y me asusté de mí misma, cuando me asusté de mí misma me dio un mareo... me sentí vacía y tuve miedo al vacío en el corazón y paré... abrí los ojos y la luz tenía un tono pálido... distante. Tal vez el miedo me provocó el vacío. Tal vez debí haber seguido el trance del vacío para ver.

No hay comentarios:

Publicar un comentario