HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado tocando otra vez.. quería seguir.. es increible la capacidad del yembé o los tambores, de entrar en trance. Durante un instante sentí que algo empujaba mis manos hacia el tambor, me sentí hechizantemente poseida.. movía todo mi cuerpo como una mariposa... como si yo no fuera la que tocara.. empecé a sentir que estaba viajando por otra noción del espacio y recordé recurrentemente un sueño, sentí que si abría los ojos me despertaría justo en ese sueño... y me dio algo de vértigo un viaje de ese tipo... y dejé de tocar.. el perro vino haca mí y escuché "hermano aullido" y una música, es la que tengo cuando me llaman al teléfono... pero mi teléfono no estaba sonando y eso me dio aviso que ya ha sido bastante por hoy. No debo forzar lo extraordinario. Debo contener la vehemencia. Olvidarme también de ello. Hacer otro tipo de cosas. Llueve a cántaros.. pero voy a salir un poco.

2 comentarios:

  1. Escribes con una pasión desbordante. Sincronizas al lector con los muchos estados de ánimo que encierra casi cada frase. Desde luego, a este lector lo sincronizas ;)

    Un saludo

    ResponderEliminar
  2. Sí que se entra en trance tocando el djembé, es una pasada, aunque con otros instrumentos también puede pasar no es tan fácil jeje.

    ResponderEliminar