HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado un largo rato en la montaña... nevaba intensamente sobre el perro, sobre mí, sobre los confines del umbral. Fue un viaje a mi interior o a mi exterior bebiendo del extremo, la luz y la sombra. Debo tener cuidado con el ego. Necesito cierto orgullo y vehemencia, pero también lo desnudo, lo transparente... lo que no sujeta ninguna pertenencia. El ego es una prisión. El yo, es el ego.  He recordado... se ha vuelto a correr el telón de una resistencia que tal vez provocó el desierto, la pérdida, o el flujo natural de las transformaciones... en la salida bombardeada a una dimensión intermedia... tal vez aliada... pero con la que no podía quedarme, ni allá ni acá. He recordado el rito, la psicomagia, la vinculación a través de frutos de la naturaleza que funcionan como metáforas, como llaves, como migas que recuerdan el camino y que lo protegen.  La belleza era fascinante allí arriba. Cada hierba, cada grano de tierra, parecía vibran cien vidas. Hice algunas meditaciones, entré en trance, recorrí lugares de mi existencia... sentí una pregunta importante y determinante ¿qué hacer con esto? ¿dónde llevarlo? ¿cuál es el acto?.. he vivido los últimos 8 años, donde el único acto, era el poema... era completamente vagabunda de la vida humana, de mi yo terrestre... al sentir aquella profunda vibración y conocimiento, aquél arrebato de sentirme viva, fascinada de la existencia y la belleza, de la aventura, de algo más profundo, pensé que si quiero seguir bebiendo de la fuente, debo hacer algo con lo que ella me da. Creo que todavía es pronto para que formule una respuesta. De momento.. siento lugares a los que debo ir. Pero tengo que aprender. Abrir lo que en mí, conoce aunque no lo sepan mis palabras. 
Estuve detenida bajo la nieve, abrí mis manos... sentí algo abrirse y recorrerme... la voz del viento... me bañé con nieve la cara... como si así cicatrizara otras resistencias de la metafísica y heridas. Jugué con el perro. Me senté sobre la nieve y sentí que mi espíritu conectaba con lo inefable... busqué en los chacras de la energía sexual, de la flor del útero y mis derivas, una conexión con el universo. Cuando ya bajaba el monte Kavka iba delante de mí... y tuve la visión de otro perro negro o lobo a mi lado, yendo en dirección contraria.  Duró sólo una milésima de segundo... cerré los ojos y me di la vuelta... como abriendo mis manos a ese lobo y amándolo. No se trata de creer.  Para mí es algo empírico.  Es un camino. Es algo íntimo.... y a la vez primitivo, una intución de éter que siempre estuvo en los fondos de mi yo y sus laberintos e infiernos.... Más allá de las palabras que aprendí de los humanos y lo que aprendí de sus mundos,  y la que fuí y morí y olvidé entre ellos... Más allá de mi historia y de la cultura y tiempo de las civilizaciones.  Escribo para mí. La otredad me es algo ilusorio. Escribo de esto, para estructurar las palabras en lo inefable y para mantener una "forma".  Para unir. Para latir. Porque la escritura está unida a lo que yo vivo y soy. Desde hace varias semanas se ha ido rompiendo una cascarón que incubaban mis secretos, la escritura antes no quería juntar esas dos zonas de mí misma, y ahora sí.
Al cruzar el puente...sentí la metáfora de un puente, entre los dos mundos... un lugar por el que volver y por el que irme, un lugar para poder entrar y salir. Un lugar que nacía un tercer mundo, donde estaban los dos a la vez, sin tener que embriagar sangre y pólvora.  Sentí una especie de energía... de tambaleo de la atmósfera. Y al salir del puente... y pensar ese lugar de tránsito.. recordé el viaje con la yerba del diablo... aquél viaje fue de forma incontrolable... era la datura la que me movía a su antajo... y ella me sacaba y me metía en sus caprichos.. entre los dos mundos.  Ella los mezclaba. Pensé que ahora yo debía hacerme responsable.. y saber seguir las señales y lo que es correcto para mi ser... y oir y ver, de verdad... Acceder es Soñar. Lo que en apariciencia llega de forma vaga.. a veces oculta, algo que nos devuelve la mirada... si realmente queremos ver.  Los sueños siempre mezclan esos mundos....  solemos interpretar desde la realidad ordinaria,... porque estamos presos en ella... pero esos destellos están ahí. 
Yo no quiero hablar de esto con nadie.... pero necesito que hable la escritura conmigo misma. Yo no necesito que nadie me crea ni me acompañe en el camino... y me da igual que me tomen por loca o por un molusco. Tampoco quiero llegar a un sitio que se crea la verdad y hacer una doctrina ni hacerme religiosa ni salvar a nadie.... Busco el saber.. busco entre mis criaturas el escalofrío.... busco la vida, la mirada, la fusión con los misterios de la naturaleza.

1 comentario:

  1. -¿A dónde quieres llegar?-
    -A ninguna parte- respondí.
    -¿Y cómo se llega a "ninguna parte"?-
    -Ya he llegado- respondí.

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