HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He pensado.. al recordar el pasaje de Castaneda, donde accede a la visión del Guardian a través del humito... he pensado mucho en la yerba del diablo.
Yo la tomé dos veces... la primera... mezcló los dos mundos... pero yo estaba escribiendo.. hablaba con un indio por el msn que usaba entonces... escribía mis visiones y escribía los pensamientos alterados, estaba eufórica del poder del verbo, de algo evanescente y enloquecido...  pero que hacía un acto... que controlaba las palabras, yo me sentía poderosa. Debí haber conservado aquello que escribí esa noche.. era loco y metafísico..... También tenía visiones de personas conocidas que no estaban allí... oía sus voces y les hablaba. El primer viaje, duró unas 12 horas. Luego dormí profundamente. Y me desperté en otro lugar. De aquella no sé, si tendría 19 años. 
El segundo viaje.. fue el más perturbante. Duró 3 o 4 días. Mi última visión fue un escarabajo. Era muy grande. Negro. Yo ya estaba volviendo.. estaba en el manicomio.. ya era consciente de que estaba allí...Recuerdo que pensé que debería avisar a una enfermera para avisarles del inmenso escarabajo que estaba en mi ventana.. pero luego no lo hice, me quedé mirándolo hipnotizada,  giré, y luego ya no estaba.
El segundo viaje, fue una ruleta rusa con la muerte. Entre una búsqueda del suicidio y la vida, si yo la merecía.. si el estramonio me la daba. Por eso el viaje me llevó a todos los confines del inframundo y casi me mata. A la vez me salvó del suicidio. Nunca más fui una suicida. Yo debía de tener 20 o 21 años.  No recuerdo todas las visiones. Sólo algunas. Recuerdo que las visiones me avisaban cuando alguien se acercaba a mí. Cuando alguien entraba en mi habitación del manicomio. Cada persona de allí, traía, unos animales y visiones distintas. Fui consciente de eso. 
Cuando regresé... aunque no regresé del todo. Pero cuando desaparecieron las visiones... tuve una inmensa y hambrienta necesidad de recordar. Y pregunté a todas aquellas enfermeras y compañeros del manicomio.. para que me pudieran dar alguna pista que me llevara al recuerdo. No me dijeron casi nada. Sólo que a veces estaba completamente quieta, con unos ojos llenos de espanto y muy abiertos y que  no hablaba con nadie. Y que en una ocasión no me podían despertar... estaba completamente dormida.. y me movían y yo no reaccionaba. También un compañero me dijo que durante varias noches, siempre a las 4 de la madrugada, aporreaba animalmente la puerta para que la abrieran.
Yo recuerdo, los caballos, los indios alrededor del fuego, que eran brujos... ese hombre que entró en mi cuarto.. y al que yo perseguí aporreando la puerta que estaba cerrada. Recuerdo esa piedra tallada, sobre una montaña, con símbolos indios.. una especie de sol.... o que sé yo...y que supuestamente conservaba el secreto del universo. Los lagartos, los miles de insectos. Pero hay miles de visiones que olvidé.
Cuando salí del viaje.. pensaba obsesivamente en esos brujos.... que hacían rituales alrededor del fuego... sentí que me estaban hechizando, sentía que habían entrado a mi viaje y que realmente existían... pensé que me habían ayudado. Pensé que tal vez ellos en ese mismo momento que yo también había tomado algo parecido y eso nos unió... Este tipo de ideaciones.. y golpes de fuego estuvo conmigo, muchos años hasta que me solté del estramonio... en un camino de asimilación y de aprendizaje.

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