HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He sido oscura, en ese retrato ausente apuntalado en mi pared y sacándome manecillas del loco reloj que nos torció el cielo en una puta pastilla antipsicótica. Los de la cabeza cuadrada y la tierra es plana, nos dieron veneno para no soñar.  Tragamos con sangre de babosa y de serpiente esos remedios para morir a cómodos plazos pagados por el estado y servidos en el recto de las farmacéuticas. Pero adentro cagamos, duendes de fuego. Acá, en mi sed se retorcían como espadas. Juraban mi corazón a las antenas del escarabajo peludo y de reojo, juró cortar la cabeza al médico, antes que tener su puto pensamiento del TAE y el IVA.

No hay comentarios:

Publicar un comentario