HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He vivido en muchos lugares, sin vivir en ninguno. He amado, sin tocar nunca a lo amado, del cabaret, de los arlequines bajando las escaleras del maíz, subiendo por mis pechos, barcos de queroseno que la luna secaba en sus brazos.
Cuando he amado con el cuerpo, no lo he hecho con el espíritu. Y del revés.
Por eso ahora soy como las amebas.
No me gustan los humanos. Creo que mi idea del amor, ha sido siempre algo medio sagrado.. etéreo e imposible. Por eso en lo mundano, he sido más bien tercera botella de más de vino y que mañana nadie nos recuerde. Me he sentido la puta y la pitonisa de un blues y un charco de sangre.
Puedo decir con certeza que mi cuerpo no conoce el amor de los humanos. Con los hombres con lo que me acosté.. conocí sólo el gozo de los instintos, cierto olor de marineros y de ladrones, latido de heroina y frío consejero apurando el billete de tren y largarse para siempre.
Por eso ahora ya no me interesa para nada esa clase de pasiones.
El otro día caminando por la hierba... en la montaña, sentí un orgasmo.. fue algo maravilloso... sentí que me entraba el tacto de la hierba y de la tierra y de los árboles por la vagina de la luna y yo me escurría de un placer cósmico...  fue un orgasmo como sagrado....

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