HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy estoy en medio de ninguna parte. Me siento inquieta del fervor de lo perdido inclinándose en las ramas, apretando la lluvia donde desaparecen los rostros. El camino del allá también flota sobre lo desconocido, muy pegado al absurdo, con esa pregunta de lava en medio del desierto.... y el hueco de la mano, sobre mil huecos sangrando todas las distancias. 
Y esa tristeza de mar en un papel roto... ciabogando caminos imposibles donde tus ojos reflejan las estrellas y yazco piedra junto a tu frio.
Estoy demasiado lejos y sólo puedo seguir hacia la lejanía. Escribo, pero ya no me importa la escritura. Soy otra clase de ausencia colgando los viejos trigos de un tendal con el sabor de tus pájaros olvidados de mi luna amnésica, narcótica de todo lo que sacrificaste entre mis piernas, del canto, de la prisión de tierra removida cuando gritan que dan miedo los cuervos que nos vieron juntos, rodear, para no llegar nunca, detrás de una llamarada.

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