HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy estoy en un lugar medio a la sombra.. con la barca detenida... y unos cangrejos devorando ojos de lubina cuando va a salir la luna. Hoy estoy en un lugar del retroceso... y ojos de lagarto entre los ojos, para contar las gotas de la lluvia. Se me ha metido dentro el verbo. He recordado muchas cosas... sobretodo ese baile de locos sacando de las cloacas viejas lavadoras y haciendo remos con señales oxidadas de STOP. Y se me mete esa vehemencia que me dieron ciertos viajes hacia la nada, con esos floripondios sacándote risa a puñaladas. Esto me devuelve los animales y el soplo de la muerte cuando caen los lagos en los escombros de la ciudad.
Ayer sentí un profundo deseo de fumar yerba.  Pero yo soy como Óbelix y la marmita mágica. Ya tengo dentro asimilada la alucinación como una ventana sin paredes llamándome hacia el Imposible. Ya tengo dentro las conexiones neuronales de los escarabajos y de los duendes. Y si abuso del paraiso, el infierno vendrá igual de intenso que el placer. El hachis y la maría, fue mi estado natural del pensamiento durante unos años. Yo agarré demasiado dentro, lo que era del éter. Asimilé... el poder del imposible, como una tortuga muerta en mi cabeza.. que me hablaba a través del espanto. Preferí aquél mundo... que el de la tierra y el de los humanos que conocía... Y cuando no había camino ni pasos que dejar en el suelo, elegí la locura para abrir el camino que mi espiritu conocía. Y lo construí entre la muerte y la Osa Mayor. Siempre fue muy tarde. Una vez que sientes al lobo blanco, no puedes  volver, has de perseguirlo con cada gota de sangre y de grito. Sino morirías. Y al intentar alcanzarlo también puedes morir. Ya nunca vuelves a ser un humano... pero tampoco dejas de serlo. Es lo que no dejaba dormir a Hesse y Artaud. Y a tantos otros.

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