HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy he sido muy feliz en el monte. Al principio todo era muy mundano.. y hermoso... con las hierbas.. con el paisaje montañoso que hace una inmenso círculo que recuerda la redondez de la tierra con un horizonte de piedra nevada en inmensidad.. y el valle.. como una lágrima olvidada, como una semilla resplandeciente y amnésica. Estuve tocando el djembé mientras caminaba, sin pensar, sin pretender el trance, sólo como un ritmo, como una conexión secreta.. estuve sentada un rato a la hierba pero me empapé y seguí caminando, encontré una piedra muy bonita y allí toqué con cierta búsqueda de profundidad.. y me puse a cantar.. palabras que no existen.. y entré en muchos tonos y vocales y sus vibraciones... a veces era como un raro rezo.. a veces como alaridos animales con voz de brujo... y durante un instante.. esas palabras que no existen cobraron un profundo significado con el que yo hablaba con la naturaleza y con el éter y hasta me cayeron unas lágrimas.. porque había olvidado, porque había estado muy lejos y por la pena de la muerte que las civilizaciones están provocando. Y luego hice un canto más raro, como los gritos indios... me salió espontáneo pero al recordar a los indios... empecé a sentirme india.. y tuve una visión de unos indios corriendo en la montaña con flechas defendiéndose del hombre blanco... y luego me puse a aullar como los lobos y cuando pensé que tal vez se me oía desde el pueblo me dio un poco de vergüenza y para evitar mi vergüenza emití un alarido mucho más extraño aún y me sentí feliz como los bonobos.  Luego me detuve.. y me quedé mirando el horizonte montañoso y el valle, y sentí alma y corazón en las montañas, sentí que ellas sabían.. senti que ese algo siempre estuvo allí... y parecía resonar con más fuerza y yo sentía que comprendía, aunque no con las palabras, era otra cosa mucho más poderosa. Me dio algo de pena, saber que estuve tantos años, sin poder mirarlo. Y a la vez me dije que me llevara donde me llevara jamás volvería a mirar a otro lado. Aunque me matara. 
Y luego bajé canturreando sin palabras y sin sonidos. Y le dije a Kavka "kavka yo antes quería amaestrarte y ahora comprendo que eres tú el que me enseña a mí" Y me miró como si lo comprendiera y se me tiró encima a lamerme.  Y es cierto.. yo al principio quería enseñarle un montón de cosas.. con métodos de adiestramiento y blabla... y ahora me doy cuenta que con los perros hay que hablar con el espíritu.. y jamás como un dueño . Sino como compañeros de la ruta.  Y entonces ellos ayudan a volar. Yo ya no quiero enseñarle nada que tenga qué ver con lo ciudadano ni con ninguna clase de civismo.
El perro cruzó precavido el puente... creo que ayer se llevó un susto al caer a plomo y al sentir que la corriente lo arrastraba. Yo me quedé mirando el río, porque ayer con el ataque de adrenalina no veía nada. Y me di cuenta que bajé del camino al río por un terraplén de barro y hierbas bastante vertical y que subí sin hacer casi esfuerzo. Me gustó saber que hay un animal interior que nos protege cuando lo necesitamos. Y me quedé mirando la posible profundidad del agua donde el perro cayó... pero con los remolinos no se apreciaba bien,  pero sería algo así como un metro.

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