HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy tengo que ir a comprar cervezas y pan. En el pueblo no gasto casi dinero, el pan me dura dos días y las cervezas también. Cocino arroz y guisos de patatas o garbanzos o macarrones o berza. y también me duran dos días. Como y ceno lo mismo durante dos días. Aquí hay mucho menos ruido. La naturaleza y la soledad, es muy importante para vivir en lo desnudo, en lo esencial, para abandonarse contra el civismo y encontrar la razón para vivir.
Aquí mi vida es muy sencilla. Como si fuera una ancianita, un rosal, un charco de lluvia. Aunque debería tener un huerto y plantar árboles en los prados de mi abuelo. Eso sí que me conectaría con la tierra y con la verdad. Me ofrecería la simbiosis poética con la semilla del agua.
Aquí me despierto, hago café, miro la montaña y mi ánimo se contagia por el clima, por los pájaros que se acercan, por los que se alejan, por la vibración de la mata y las plantas, por el silencio, por los pinos. Me pongo a escribir nada más despertar, cuando tengo el café enciendo el cigarrillo y suelo escribir de mis sueños y de lo que me acecha al abrir los ojos de un modo inefable. Luego escribo o busco la escritura, detenida y ausente, durante unas tres o cuatro horas. Entonces salgo al monte con el perro y busco algo en lo espiritual y en lo derretido sin las palabras. Al llegar tomo una cerveza y escribo un rato más corto. Luego hago la comida y como. Tomo café mientras busco otra vez la escritura... pero esas horas son las peores para escribir, son más densas, hay un raro cansancio y abandono... algo oscuro que golpea el cascarón.. Pero a la media hora de escribir vuelve a ocasarse el vino. Y escribo unas dos o tres horas y vuelvo al monte con el perro. Al llegar tomo cerveza y vuelvo a escribir..... hasta que me mareo, hasta que se me secan las palabras. Entonces ya me voy derramando y boicoteándome.. hacia la rareza y embrujos de la noche. 
Entre medias... a veces hago vídeos, pinturas, juego con el perro, o me da por cantar.... otras veces más raras limpio la casa, lavo la ropa... o arreglo estropicios en las puertas y sangres de topo y tejemanejes de araña.  De vez en cuando siento la necesidad de leer algo, últimamente estoy volviendo a Castaneda y otros autores relacionados con el aquello.  O pongo música. O me quedo como una mancha de niebla mirando por la ventana, la ausencia de la ventana.
La soledad me devuelve fuerza y autoestima. La soledad me ayuda a reconocerme, a unir las bifurcaciones y los aullidos del éter. Me ayuda a mirar y a tocar la tierra y la salvia. Aunque me hace más inadaptable. Me hace menos permisiva con la urbe....  y cuando vuelvo allí, vuelvo como una hervidera belicosa y agujereada.

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