HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Jugar con las ranas. Con esos monstruos tristes haciendo pértiga entre las ganas de hablar y el encerado de cocaina soplándote en la nariz un palabra rota en mil cachos con mi lápiz de cera y sangre de seta que salta al vacío de tus lienzos rotos. Todas esas latas de cerveza tocando la percusión del amor que se fue entre el cielo y el mar, con el barco quemado en tu corazón, brujo y cuchillo de esa voz de espiga seca acariciando mis ratones.

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