HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Llego ahora del río... y hoy me pasó algo tan mágico y onírico.. que creo que es mejor que las palabras no traten de atraparlo. Ahora estoy un poco cansada... ya de tonada de despedida... y la noche penetrando las paredes, esa luz tenue de la lámpara, el frío afuera, el silencio, un papel que acusa tu mirada precipitada donde mi voz nunca te encuentre. Ese piano a cuestas contigo perdiendo el norte... y el juego de tijeras e hilo, dentro del barro, separando los nombres del tiempo. Y ya nos vamos mullendo en el expresionismo... el perro duerme a mi lado.. y me pega el sueño, el perro huele a tierra mojada y a hierbas recien nacidas...  he estado corriendo por los prados junto a él, para no llegar a ningún sitio... y algo cayó encima de la luna desde mi pobreza y agitó no sé qué estrella donde el amor abre las manos y pierde todas las credenciales y caminos... entre templos y tabernas, con alcohol de mora, con pisadas viejas roncando cisnes de piedra en tu alada cama tallada por tantos olvidos que no te quitas el frío ni cargas ninguna huella. Tal vez nacimos para ser arlequines y chupar margaritas entre el veneno y la luz.... con esa gota de sangre que no era nuestra en los labios, percutiendo una alfarería que cosiera a balazos tu risa en el huracán.

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