HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Llueve. Crujen oscuridades las lágrimas de jericó cuando en tu mano, los lagartos escampan tormentas imposibles.
Ya no importa quién fui. Siento que todo estuvo poseido por una metáfora. Era la metáfora la que me invocaba desde un lugar mucho más profundo de lo que mi lenguaje y mi razón pudiera abarcar. Los hechos ocurrieron, pero los hechos siempre fueron secundarios. Fueron pergaminos de sangre de colibríe... bailes de plantas mágicas cuando alguien va a morir está noche abrazado a nuestro cadáver.  Amé y peleé mis pasiones. Defendí mis ideas.. mucho más allá de lo que soportaba mi cuerpo y la realidad colectiva.  Fui impredecible.. porque estaba poseida por las trompetas de falopio de la datura, y por la lágrima de Artaud. Viví como un cohete de ortigas entre los cementerios. Y nunca dejé de ser la niña que fui. A ella la conservé intacta, en un lugar donde se conectaban.. antagonias de mi conciencia y si ella moría yo moriría. 
Nunca serví a nadie. No fui funcional ni producente. Me rebelé contra las instituticiones, contra el dinero, contra el país y el civismo, contra todos los siglos que vinieron detrás y contra los que vendrían después, contra la enseñanza reglada, contra la familia de un modo delirante, como si matara de mi vientre todos los genes y fantasmas de mis padres y de sus padres. Como si me pariera a mí misma en una placenta de etanol.. y me crecieran cuernos y rabo. 
Perseguí a mi locura y la defendí, con la violencia y absolutismo y pureza...que sólo los locos conocen.
Y también la quise destruir y borrar con sangre de elefante en los pozos. 
Viví en el otro mundo. Viví en la nada. Viví en el infierno y mi única amiga era una rata mortal y paranoica. 
Alguna vez también quise regresar... creí que podría amar.. parar entre veredas y bares, vivir en paz y enamorada... y morir como mueren los negrillos.
Pero esto no fue así. No está en mi camino, ese tipo de reposo.  No sé exactamente cuál es mi camino. Hoy vuelvo a escuchar... en mi instinto, en mi etereidad... un  sueño, un sueño fronterizo entre el espanto y el paraiso... entre lo imposible y los besos de cielo quemado de los pielesrrojas sacando los tambores como nace un nuevo universo.

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