HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Los arlequines han seguido manchando las pizarras con secretos de luna y de whisky, porque se canta mejor con la goma de borrar que con la certeza. Y al final todos somos hijos del naufragio, manitos de la duda y del jamás. Y acá, nunca ha existido ningún mesías, ningún hijo de dioses, ni salvador, ni iluminado.. Aquí venimos todos atados al fango y al desconocimiento. Y todos los caminos llevan al mismo sitio. No es mejor el místico, ni el poeta. Todos venimos secándonos la sangre, con el grito y con el canto. Todos nacimos aullando, sin poder tenernos en pie, ni conservar el equilibrio. Con un cielo cosido a balazos donde crepita el corazón.  Es igual el yonqui, que el panadero, el loco y el revisor de billetes de tren...y vendedor de humo. Acá todos somos golpeados por el mismo rito de fuego y de ausencia. No hay jerarquía en el éter. La jerarquía la puso el lado oscuro y enfermo de las personas levantando palacios y gobiernos y obligando a muchas personas a ser vasallas de leyes y morales que salvaran al rey. La jerarquía la pusieron las oscuras religiones de adeptos y alabanzas, el miedo, y el poder y el dinero. 
Pero dentro de los ojos, todos tenemos el mismo grito de estrellas y la muerte esperándonos para igualar la balanza con el olvido y con el infinito.

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