HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me acabo de enterar de la muerte de un amigo. Y me ha entrado como nitroglicerina. Yo sabía que estaba enfermo, y sin embargo, me costaba ir a verle. Algo abstracto, irracional me alejaba. Tal vez algo de mi aislamiento social.. y mis emociones bloqueadas por el cuarzo y la amnesia de las golondrinas..Y también algo de mi separación con aquella otra que fui... y la mística. En el último viaje del éter, el fue un gran compañero, y vínculo y cómplice... Fue de los pocos con los que entonces podía hablar. Él era un guerrero, un mago, un incendio de luz y de risa profana y combativa. Era clandestino y una persona extraordinaria. Brindo por él allá. Allá él seguirá bailando. Al menos he podido llorar, con mi abuelo no supe hacerlo.

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