HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me despierto... hay una luz todavía muy débil. Estaba profundamente dormida y cansada.  Todavía no he despertado. Hoy abrí los ojos de forma atea. Hoy vuelvo a la realidad de lo derramado... del dadá y la levedad del absurdo, de la soledad preñada de chopos, de las manos vacías... No puedo creer en lo que no veo. Aunque creo en las percepciones de la ayahuasca y en la metáfora como inteiorización y motor que destruye la linealidad... y hace incendios sobre los huesos de lo concreto.
La mente también levanta quimeras en la sugestiones. Yo quiero la verdad. Sé que la realidad no es lo que yo comprendo, porque la mente humana, no es capaz de abarcar el cosmos. No es lo que miro.  No es lo que aprendí en la sociedad. Pero todo eso también dejó en mí un sumidero.
Ayer fue una noche muy rara. Hice una rara meditación... tuve algunas visiones más difuminadas... expecto una flor naranja, que se parecía al diente de león, cuando es como de lana de oveja, pero era más grande... nunca la había visto.. sus pétalos eran miles de espigas naranjas afiladas. y también un árbol blanco.. y algunos rostros macabros.... como seres mitológicos.. y luego sentí algo extraño, me vi a mí misma muerta y salí de mi cuerpo.... y empezó un raro viaje oscuro, donde yo quería saber quién era, y mi oscuridad, lo que no confesaría nunca, lo que no lo hago conmigo misma... pero estaba débil... mareada.... era algo muy perturbante... algo también lleno de vacío... de absurdo, algo que se difuminó y me dormí.

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