HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me despierto... y ya amanece. Hoy casi no recuerdo lo que soñaba... excepto un tipo que se comía un limón con la cáscara. Estaba muy cansada ayer. Demasiados recuerdos e historias en mi cabeza. Esas preocupaciones y todos esos sentimientos derramados en un cuerpo que no puede sostenerlos. Volver a creer en la nada. Ver flotar a mi alrededor un universo de vacío... y detenerlo todo en los ojos de un perro.
El paisaje está muy hermoso... esa luz tan pálida.. todavía con el perfume de la noche lo agita todo en el latido de las orugas.
Ayer pensé en K. Mientras me dormía.. debe ser algún residuo de mi inconsciente.. de mis cien historias acabadas en la nada.. que se resienten cuando los tambores yacen lunas rojas. Tuve una rara visión... sentí que mis ojos se volvían dos bolas de fuego.. era un brillo medio blanco.. y sentí que se movían en el espacio.. y tuve un instinto de ir a clavárselos a K. Era como algo perverso... sentía que realmente era capaz de entrar en sus sueños y que él viera esos ojos. Algo raro. Luego lo reprimí y pensé para qué. Y se apagaron esas luces.
A veces he tenido el irracional pensamiento de que mi magia sólo funciona en el mal. Aunque yo nunca he querido llevarla allí.  Es raro esto de la magia. Yo no creo en toda esa ristra de supersticiones y vudú. De hecho el vudú estoy segura que nació en la desesperación y en la rabia, en los aullidos de injusticia que les hicieron a los negros, tantos años de crímenes y de esclavitud por parte de los blancos. Pero siento que hay mundos que forman parte de lo etéreo... y que hay un modo en el que existe una comunicación... Esa comunicación es también etérea. Y se juega con metáforas. Esas metáforas son la magia.  Hay un nivel de conciencia... más elevado.. que puede comprender... desde la lejanía... aquellos impulsos de quienes funcionan en uno más terráqueo, corporal y cívico. A mí todo esto se me despertó como un huracán a los 17 años.. cuando empecé a entrar en los trances del nervio Artaud... y con el hachís. Fue algo empírico. No fue algo adquirido por creencias.  Fue el verbo incendiado. Al principio jugaba a la pelea.. con las personas, en esos raros estados de conciencia. Luego elegí la soledad.. y cierto fracaso ante el exterior como un raro método de defensa y de orgullo.  Sufrí una metamorfosis muy violenta, porque destruí mi historia, mis sentimientos, mi viejo yo, mis vínculos, mis antiguos sueños, todo.. de un modo tan explosivo.. que llegué a un lugar muy extraño... donde sólo quedó la locura para seguir navegando.  Y siempre estuve sola allí. No hallé confidentes, ni compañeros.. durante muchos años.. y los que hallé.. y creí que pertenecían a lo sagrado, se convirtieron en enemigos de mi espíritu y me causaron sufrimiento. Tampoco hallé ningún guía, excepto en los escritores ya muertos.  Durante mucho tiempo no tuve ningún corazón amigo en el que apoyar las lágrimas del cielo volado por los aires.  Esto me generó una sombra... y un hechizo de cuervos. Y aunque siempre tuve un instinto del amor sagrado y el exarcerbado romanticismo.. todas las veces que amé más allá de mi vida, que amé incluso en contra de mi horizonte, sufrí un tiro en la sien por parte de esos hombres que me llevó con más furia a mis animalarios. Eso me dio un cantó trágico.. y algo macabro en el blues de los desaparecidos.
Sumando... mi bifurcante identidad... entre el éter, la carne y el cuchillo. Por eso siempre estuvo conmigo la escritura  y los bandoleros del Teatro y el amor de arlequines tristes y alcohólicos.
Tal vez soy un bicho raro. Y siempre lo fui. Sólo sé seguir el corazón... que mezcla el inframundo con lo orgiástico de la mar y de los tambores. Lo he seguido como una bestia y como una suicida... lo he seguido hasta el infierno, hasta la nada y la locura. No sé bien quién soy. No sé de dónde viene esa sed del fuego. He vivido cosas que nadie se creería. Forman parte de mi tacto de sangre. Nunca he negado nada de lo que naciera de mi latido, ni lo que rozara mi pensamiento, aunque fuera el suicidio y el mal. He tenido una tendencia caníbal hacia las palabras que resonaban en mi fango y en mi orilla.  He buscado lo Imposible... y alguna vez volé en sus tierras.

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