HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me voy a ir pronto al veterinario.. y de paso, pararé unos días por la ciudad. Siento tan cerca la absoluta y despojada felicidad... y a la vez me siento tan pobre de ella, tan absurda, tan cerrada en el éter de un lugar para mí entre el verbo y el espacio. He estado leyendo historias sobre tribus amerindias. Luego toqué el tambor... sentí tanto amor por los montes, por la vida, un deseo de viajar a México o a Perú... una sensación de que acabo de nacer y de que estoy a punto de morir. Algo raro. No debo tener prisa, el silencio cósmico lleva ahí millones de millones de años, brillando en la oscuridad. Del silencio venimos y por él nos iremos. Me siento incubando una manera de irme. Una manera de caminar... donde lo que era mi vida, ya no es del mismo modo. Creo que estoy entre la locura y la paz. Entre el no tener ni puta idea de nada y comprender el lenguaje de los ríos. Entre la soledad y la compañía de la estrellas. Estoy en otra zona cero del poema que quemará la hoguera. Ya no me importa tanto mi escritura, ya no la siento un vínculo imperturbable. Nada me permanece.

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