HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Necesito estar consciente todo el tiempo posible. No siempre se está en el mismo nivel. Abajo, también hay algo qué hacer, que arreglar y que bailar. Abajo se motoriza el depósito de lágrimas de piedra tentando los brazos de la mar.  Es algo ciclíco. No se puede detener. Si se quiere estabilizar un descanso.. y una morada.. se detiene el conocimiento y empiezan a surgir fantasmas y el tormento. Vivir con la conciencia es vivir arriba y detrás del fuego. El presente está lleno de señas de lo evanescente... que abren los caminos de lo extraordinario. No siempre estamos preparados para Leerlas.  Hay momentos de mercurio líquido, de vino viejo en la intemperie cuajando las heladas donde se te murió el pájaro de amor y de hambre. Si aflojas, te encarcelas. Si das por sentado, te caes. Si crees que ya sabes, te comen las chinches. A esto se va, como a robar brevas... como al amor y a la guerra, como a la muerte y al paraiso. Acechan verticales de orificios de topo asesino. Acecha tu yo queriendo ahogarte. El yo se agarra para mantenerte pegado al suelo y a su control. El yo es el guardian de la celda... no quiere que vueles. Es viejo y desdichado. Es dependiente y llorón. Ha nacido en tierra de parásitos, de capitalistas y enfermos. Ha aprendido sus tristes artimañas, a veces como defensa, a veces como suicidio. Y aunque sea un muro, es también si lo agarras desde el éter, el martillo que alza la ventana.

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