HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

No entiendo ya nada.... Me entremezco con las hierbas, las cumbres nevadas, los ojos de mi perro. Esos muertos haciendo aquelarres con la memoria de las piedras, desvelando nuestras paredes y chimeneas, junto a los lobos que fueron asesinados.. dibujando tu rostro de sangre en el cristal del espejo.... Y no me alcanza el cuerpo... para sembrarme en ningún lugar que traiga la palabra. Soy mi fuga. Me erro y vago, movida por un instinto que ni siquiera comprendo.  Amo algo que no puedo tocar ni permanecer. Y ando desenredándome en el pelo.. las malvas que se criaron en las llagas de la tierra y en mi útero. Mientras una tijera, tocaba el bandoneón. La luna de sangre corría el telón, y yacíamos todos payasos y locos, con cuernos y rabo, llorando el nacimiento de las flores con alaridos que rompían el cielo.

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