HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

No estoy segura que llegue a ningún sitio.  He pensado que si insisto en ese pie de plata quemada sobre la garganta del colgado... llegaré a la cima de la locura, me tiraré en picado, rodaré piedra y pájaro degollado.. sobre otro agujero de gusano. Y allí, la ayahuasca reirá todas las muertes sobretodo la mía. 
No hay pezón para que ponga vizca al hambre.
El sol sobre tus cuernos, soltó cuerda... y allí los vagabundos se sacaban tus pelos de la boca.
Ya es demasiado tarde para volver atrás. El control quedó en manos del fuego. La cordura se fue para siempre el día que amamos.
Escucho en la lluvia, en las rocas de pupilas tostadas, penas infinitas que nos hicieron andar hacia ninguna parte. Ya no supimos regresar.
Al soplo, acordeón de metales.. para un final, con los ojos del cordero asesinado friendo marihuana.
Qué poco supimos. Cuánta sangre debajo de las botas.
Para volver al mismo vaso de vino, descuarajingarse los ojos y chupar la vagina de la nada.
Despertar flotando....con los moratones de esas criaturas que anidaron en tu pecho para que no te pegaras un tiro. No recordar casi nada. Abrir la mano con una polilla agarrada y dejarla fundirse en los escombros del colchón.
Algún día, la saliva cortará el mármol. Mientras no me dejes acercarme.

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