HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

No he estado muy centrada en la escritura literaria. Ahora siento un poco el síndrome. Aunque la poesía es cuando ella se necesita a sí misma en la vibración... ya vendrá cuando me queme.
Me he obsesionado con el dyembe. Me relaja, me hace reír, viajar, llorar, maldecir, volar, volver a mi casa.... Debo tener loco al vecino. Además el perro cuando toco a veces se pone a ladrar al ritmo y a dar vueltas a mi alrededor...Siento que todo se cumple al tocarlo.. algo se abre.. se hace fuego viajando por el viento y abre una semilla en el útero del éter.... hacía muchos años que no lo tocaba... sólo alguna vez en mi adolescencia, con unos amigos hippies que tenía... pero no sentía lo que siento ahora. Está lloviendo. Amo otra vez la vida. Hace unos meses sentía una profunda melancolía sin casa, una angustia y desasosiego medio enfermizo. Y ahora tengo materialmente lo mismo o menos que entonces. Mi futuro sigue siendo igual de gaseante. Y sin embargo siento que vuelvo a existir. A mirar, a estremecerme. Ayer paseando en los prados, sentí casi un orgasmo al sentir la hierba mojada y los charcos y los agujeros de topo hundir mis pies. .. como si me poseyera la viscosidad de la tierra. Algo muy mágico. Un orgasmo sagrado. Un gozo inefable y etéreo... que escurría en el chacra sexual y se hacía viento.

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