HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

No recuerdo lo que soñaba... algo muy silencioso... Me despierto en un lugar de tránsito.. de palabras cenizas que revolotean por habitaciones azules que amamantan al olvido. Ya no me siento del todo conectada con el éter, ni con el aquí. Voy entre la amnesia... y el crujido de la amapola. Es muy distinta la explicación del pulso y de la sombra y el lapicero... en los distintos estados de conciencia. Si he bajado es porque hay algo aquí sin resolver. Algo pegado a mi nervio y a mi ausencia. Una sombra que boicotea las plumas cuando no está la mar. La aprensión de la tierra mojada entre los túneles que lloraron sobre la soledad de las palabras nuestros pasos en la deriva. Todo es muy raro, ya me siento descuajada de los destinos... hay un vendaval que despierta criaturas del imposible donde aprietas el gatillo frente al espejo. Ha habido una renuncia que vino con un tango etílico, trasnochado de la cera derretida sobre las cicatrices... llegó como un extraño pájaro del viento al que había que seguir.. revolotea en medio de la nada, llora como el sol da vueltas.. y es lo único fiable en éste camino de epístolas quemadas.  
Hay muchos lugares que he vivido de los que no he sabido escribir ni una palabra. Hicieron algún pacto de silencio con las hogueras y las huellas flotantes de las rutas de etanol. 
Tal  vez albergo el estigma de la soledad. He recibido el daño de muchas personas, sobretodo en mi niñez, algo de todo aquello generó en mí una consecuencia de la antagonia, una pasión nocturna y vertical, un despojo amotinado a la estrella. Una suspicacia que me separaba entre calima del tacto de. Algo que todos los otros caminos fueron aseverando cuando la luna tocó su tambor de sangre. Y ahora es su canción, muy lejos de las orillas. Cuando ya nada hiere en el corazón porque todo se ha ido donde ningún deseo fada ni reclama.

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