HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

No sé bien dónde estoy. Habito una especie de ausencia. Veo magia en mi casa.. en esos tonos morados, en la tierra del suelo, un sentimiento de amor, a los paños, a los jerseys rotos, a las telas de araña, al olor del lirio desaparecido. Un deseo de pintarme la cara con tierra y con carboncillo. De jugar con las runas del viento a doble o nada en la lengua muerta de las piedras escrita sobre las nubes. A latir mi corazón con los negrillos y con los charcos. Y embadurnarlo de postillas de arlequines debajo de los barcos y mandarlo a pastar donde las vacas flacas aventuran tu suerte atándote con hilos al poema de Mercurio.Y comer hojas de chopo y ojos de polilla... sin hambre.... como cayendo en la cuenta de los números rojos sin secar ni rehogar nunca más ni lágrimas ni caminos.
Y de vuelta de tu ataúd, cuando me clavaste un destornillador en ese oda... olvidé la pinche rescatracada de esa sombra columpiándose en el hachís. Y nos hicimos manitos de la noche sin tener entre los dedos nada más que humo. Y los faisanes, dormidos en esos golpes que dabas por la noche en las paredes vinieron a caer en mi fiebre como huracanes. Y hoy ya estoy re loca de tu re. Espero la nieve tanteando horas que nunca existieron en los grumos de cal y de cicuta de tu ausencia pagando los tragos. El camarero cree que le acabaré pagando con jabalies la torcida llave de ese alma xilofonada donde quién coño puede recordar dónde metimos la pezuña. Somos ya muy viejas de la pregunta que ni dios respondió.... cuando se te caía el alcohol en mis pezones y mudaban las serpientes el río que aparcaste en esa tumba cuando querías que alguien por fin acabara. Pero aquí nadie acaba nada. Dáte gracias de que el surrealismo no te dejará quitarte las pulgas.

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